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viernes, 25 de marzo de 2011

LOS CIEN AÑOS DE ARSENIO RODRIGUEZ

                                                                                                                                                                  


                                                                                                                                                                         Por: Senén Suárez Hernández



Contaba con 19 años y me encontraba enrolado en el cuarteto de Luisito Pla, pero las actividades  eran  escasas y yo conocía que el conjunto de Arsenio Rodríguez iba a actuar en el Centro Asturiano de La Habana, alternando con la orquesta de Arcaño y  sus Maravillas.

Estaba tan interesado en escuchar aquel grupo que llegue casi antes que abrieran el salón de baile. 

El Centro Asturiano estaba situado frente al Parque Central de La Habana, su directiva era muy racista y en esa ocasión, al visitar el lugar con unas amigas, a una de las muchachas no la dejaron entrar pues era una mulatita clara, y tuvo que esperar hasta que terminara el baile sentada en un banco del parque Central.

Yo llevaba la mente fija en escuchar al gran sonero y verlo actuar en un salón tan espacioso y distinguido. Cuando comenzó el baile yo me encontraba parado frente por frente a la tarima de las dos agrupaciones y no salía de mi asombro viendo y escuchando aquel tres resonando en aquel recinto pletórico de bulla y alboroto.

El ciego con sus dedos regordos y su cuerpo rozando la obesidad, se movía con una agilidad inconcebible. Arsenio tan pronto mostraba virtuosa rapidez como se extasiaba en sus famosos  tumbaos, siempre atento al sonido de su agrupación.

El público bailador disfrutaba de lo lindo con aquel genio y su tres pegado a la barbilla y concentrado al máximo en su genial dirección.

El Centro Asturiano nunca se vio más reluciente ni más brillante como aquella noche con las dos agrupaciones más famosas de nuestro país.

Nadie pensó que aquel momento sería memorable para la música más autóctona de Cuba, ni que jamás se volverían a encontrar en vivo dos agrupaciones tan colosales como las mencionadas.

Pero el tiempo pasó y a mediados de la década del cincuenta pude tener frente a mí en los portales de la emisora radial Radio Progreso, al que fuera mi inspiración en la música cubana con el que sostuve un diálogo imborrable en mi  carrera musical.

Arsenio nació en Güira de Macurige el 31 de agosto de 1911 y falleció en Los Ángeles el 31 de diciembre de 1971, el 31 de diciembre de este año se cumplirán cien años.   

jueves, 10 de febrero de 2011

La importancia de los años 40 en la música popular cubana




El 20 de Mayo de 1939 se fundó la R.H.C. Cadena Azul, emisora de radio que abarcaría plenamente todo el perímetro de nuestro país, compitiendo con una de la emisora radial más famosa y potente de nuestro territorio La C.M.Q.. R.C.H. Cadena Azul, estaba dirigida por Amado Trinidad Velazco y tuvo sueldos más prometedores para músicos, artistas, escritores y todo un componente de la gama radial, es así como se realiza una gran avalancha de talentos artísticos , algo incontenible.

Se escucharon los mejores años de los Matamoros, La Orquesta de Antonio María Romeo y Barbarito Diez, El Cuarteto de Isolina Carrillo, el Trío Los Hermanos Rigual de Oriente, Chano Pozo y su Conjunto Azul, Conjunto Camacho, Orquesta Habana Casino la cual acompañaba los espectáculos de artístas cubanos y extranjeros.

Por otra parte La C.M.Q. con desventajas económicas pero realizando un gran esfuerzo mantenían programas estelares tales como: Los Episodios de Joseíto Fernández y la Guantanamera, el Trío Servando Díaz (en su momento cumbre) y a las 9 de la noche presentaba un programa de primera magnitud con una Orquesta dirigida por Carlos Ansa y con la conducción de Germán Pinelli, donde se presentaban infinidad de entretenimientos, así como al cantante más versátil y famoso de toda Cuba en esos momentos, nos referimos al camagüeyano Orlando Guerra (Cascarita). En otros horarios presentaban a Luisito Pla y sus Guaracheros, Orquesta Belisario López con su cantante Joseíto Nuñez, y Orlando de la Rosa y su cuarteto. También podemos agregar que en el año 1945 el Conjunto Casino comenzó a transmitir en C.M.Q. manteniéndose por varios años.

En la radio Mil Diez sucedía algo muy distinto, esta emisora con un presupuesto pequeño y con la ayuda de obreros, mantenían programas con una considerable audiencia. Así sucedía con el programa de la Orquesta Radiofónica de Arcaño, inclusive en otros horarios actuaban los Jóvenes del Cayo, Trío Juvenal Quesada, La Orquesta Siboney de Pilderot, etc.

Un caso excepcional lo resultaba la Emisora Radio Salas con su lema:

Radio Salas, La Emisora más antigua de Cuba, es la decana en el deporte y en la música cubana.
Pues bien, esta emisora era la que más programas musicales en vivo tenían en Cuba, y no le pagaba a nadie excepto el pasaje que costaba 10 centavos, ida y vuelta.

El programa principal de esta emisora lo fue "Los Tres Grandes", el cual realizaban Antonio Arcaño, Arsenio Rodríguez y Melodía del 40 con Regino Frontela Fraga. En otros horarios se podía escuchar a los Hermanos Castro, Swing Casino, de Güines, Conjunto Cauto de Mozo Borgellá, Camacho, Trío García con Justa García, Trío Bumba Né, Trío Hermanos Torres y también el trovador Ñico Membiela trasmitía un programa diariamente en la famosa emisora.

La C.M.B.Z. Y C.O.B.Z. Radio Salas, situada en San Rafael y Trocadero poseía un equipo de grabación para poder contar con programas grabados a la falla de alguna orquesta en un momento determinado.

Radio Salas tenía la posibilidad de reiterar un número popular pasándolo varios veces en el día, según peticiones.
Otra emisora lo fue, La C.O.C.O transmitía un programa nocturno desde el Cabaret Zombie donde actuaban la Orquesta de Adolfo Guzmán y el Conjunto Cubavana de Alberto Ruíz, era un programa muy escuchado. De esta forma con más o menos exactitud se fusionaban la música cubana y la Radio en Cuba.

La calle Paseo Martí, que el pueblo la bautizó con El Paseo del Prado, era la vía por excelencia para la distracción en los años cuarenta, desde Monte y Prado donde se asentaba La C.M.Q. con su estudio y espacio para el público. Una Cuadra más al norte o sea Prado y Dragones se situaba la Marquesina del Saratoga con una tarima cerrada por cristales y mesas alrededor, ahí actuaban los más connotados artistas y músicos cubanos.

Dos cuadras más distantes se encontraban Los Aires Libres, donde existían dos tarimas abiertas, como a cincuenta metros de distancia y actuaban regularmente en una, la Orq. Ensueño de Guillermina Follo y en la otra las Anacaonas con suplencia en ocasiones de las Hermanas Álvarez. Frente por frente al capitolio la Emisora Cadena Roja producía en sus estudios música viva donde entre otras cosas se podía escuchar al Trío Hermanos Díaz con el tanguista Armando Bianchi y el Conjunto Bolero del 32 de Luís Felipe.

Llegando a la esquina de San José y Prado nos encontramos con el Cine Teatro Payret con películas y show, y siguiendo la ruta del Prado nos encontramos que a partir de Neptuno comenzaba el Paseo del Prado con una gran avalancha de pasiantines para terminar en malecón después de pasar por la R.H.C. Cadena Azul instalada en Prado y Cárcel.
Mención especial merece el Cabaret Tropicana de la Avenida Truffin, bajo la inspiración del brasileño portugués Víctor de Correa. Este cabaret comenzó con un espectáculo de variedades que lo integraban entre otros Bola de Nieve, Rita Montaner, Felo Bergasa, Vilma Valle, Estela y Rolando Lima, pero su situación era precaria hasta la llegada de la Orquesta Gran Casino, bautizada posteriormente en Cuba por los Chavales de España.

Los grupos que actuaban en dicho Cabaret lo fueron la Orquesta Armando Romeu y el Conjunto de Ernesto Grenet.
El Cabaret Motmatre mantenía un gran show con la Orquesta Casino de la Playa y un grupo bailable. Igualmente el Sans-Sousí disfrutaba de un gigante espectáculo dirigido musicalmente por el maestro Rafael Ortega. En el Hotel Nacional actuaban los Hermanos Castro, alternando con la Orquesta Riverside, cantando Tito Gómez.

El Cabaret El Cursal, era un pequeño local donde actuaban el pianista matancero Dámaso Pérez Prado, quién a finales de los 40 pasó al casino Nacional con la Orquesta Casino de la Playa. En el Cabaret El Faraón de Zanja y Belascoaín actuaban la Orquesta Curbelo y el Conjunto Niágara.

En estos años que mencionamos afloró una gran cantidad de pianistas, canta autores y acompañantes que algunos son merecedores de ser mencionados como por ejemplo René Touset, Julio Gutiérrez (Inolvidable), Candíto Ruiz (Yo te quise), Fernando Mulens (Qué te pedí), Adolfo Guzmán (Profecía), Isolina Carrilo(Dos Gardenias), Boby Collaso (La última noche), Orlando de la Rosa (Vieja Luna), Armando Beltrán (Nadie como tú), Ernesto Duarte (Como fue),Facundo Rivero (Lacho), Mario Fernández Porta (Que es lo que pasa), Genaro Lombida (Confidencia de amor), Rey Díaz Calvet (Me gustas) entre otros.

En el año 1946 los Hermanos Ernesto y Ramón Sabat, instalaron en la calle San Miguel una Compañía de Discos que bautizaran con el nombre de Panart, disquera que causó gran expectación en nuestro sector musical, puesto que allí grabaron artistas famosos y otros menos conocidos como fue el caso de la Sonora Matancera. Esta pequeña agrupación comenzó a grabar con distintos intérpretes obras que sembraron pauta en nuestro país, tales como Dos Gardenias cantada por Daniel Santos, Mata Siguaraya (El yerbero moderno)y Songo le dio a Borondongo cantada por Celia Cruz Alonso, esto por mencionar algunas de los cientos de obras grabadas por esta agrupación. También grabaron en esta Empresa otros solistas y agrupaciones.

Igualmente la R.C.A. Víctor mantenía sus habituales grabaciones con el inconveniente de tener que llevar las matrices a Nueva York para reproducirlas.

Existieron agrupaciones que tuvieron vigencias en aquellos años que merecen ser recordados, tales como el Trío La Rosa, Trío Matancero, Camaguey, Pinareño, Oriental, Hermanas Lago, Hermanas Martí, Orquesta Gris, Novedades, Hermanos Contreras, Paulina Alvarez, Conjunto Casablanca, Saratoga, Orquesta Hermanos Palau, Julio Cuevas, Lebatard, Hermanos Martínez, Conjunto Colonial, Conjunto Saratoga, Gloria Matancera, entre otros.

En esta relación no hemos tenido en cuenta las agrupaciones que se formaban al azar en una o varias actividades.
Las obras que tuvieron vigencias en los cuarenta, El Kimbonbó (Luis Griñan), Que se fuña, Luis Martínez (Lilí), El cuento del Sapo, (Félix Cárdenas), Un brujo en Guanabacoa (Ermeregildo Cárdenas), Lo último, (Blanco Zuazo), Buscando la Melodía, (Julio Blanco Leonard), Convergencia (Guerra y Gutiérrez), La Sitiera (Rafael López), La vida es un sueño (Arsenio Rodríguez), Plazos traicioneros (Luis Marquetti), Chacumbele (Alejandro Mustelier), A mí qué (Jesús Guerra), El telefonito (Silvestre Méndez), Encatado de la vida (Justi Barreto), Comprensión (Cristóbal Doval), El viejo verde (Agustín Ribot), Oriente cuna Florida (Emiliano Ponciano), María Cristina (Ñico Saquito), La Cazuelita (Gelacio Delíz), La caminadora (Néstor Milí), Alborada (Celia Romero), Bilongo (Rodríguez Fife), Paran Pan Pan (José Valdéz Catané y José Rivadulla), Mi Bumba Né (Senén Suárez), Hasta mañana vida mía (Rosendo Ruíz), Contigo en la distancia (César Portillo de la Luz), El paso de Bibijagua (Julio Cueva), Angoa (Felix Reina), Almendra (Abelardito Valdéz), En el Tibiri tabara (Pablo Cairo), El Golpecito (Verde de León), Remberto Becker (A toda Cuba le gusta).

Estas obras y autores mencionados no da en modo alguno el repertorio utilizado y creado en esta década pero si da una pequeña panorámica del mismo.

A finales de los años 40 Dámaso Pérez Prado creó una banda gigante de músicos y realizó grabaciones en la Panart resultando un tremendo fracaso, en realidad esta Empresa no se encontraba en condiciones de realizar este trabajo. Pérez Prado no se amilanó y se marchó para México consiguiendo en este país su idea dorada, crear un ritmo orquestal, el cual lo identificó como Mambo. Años más tarde han salido polémicas con el ritmo, pero yo pienso que solo sea con el nombre de Mambo, puesto que el ritmo ha salido de la fecunda inspiración del genial matancero.

Finalmente no podemos soslayar la música campesina en la forma perenne en que se ha mantenido en nuestro país y de paso mencionar a Guillermo Portabales, Coralia Fernández, Ramón Veloz, Celina González y Reutilio, Raúl y Radiunda Lima, Adolfo Alfonso y Justo Vega y otros tantos que han mantenido esa bandera bien en alto.



Fuente: CUBARTE

domingo, 12 de diciembre de 2010

Bartolomé Maximiliano Moré



                                          Autor: Senén Suárez Hernández | Fuente: CUBARTE 
Serían las once y treinta de la mañana cuando llegué al reparto La Cumbre, morada del “Bárbaro del ritmo”. Él se encontraba guitarra en mano tarareando Santa Isabel de las Lajas. Entonces fue que le dije: Creo que llegué en mala hora y el me contestó: Por nada compay, lo estoy esperando.¨


Así comenzó una amistad, la cual quedó para mis recuerdos.

Por los años 1940, yo vi en muchas ocasiones a un joven alto y delgado acompañado de dos guitarristas actuando en varias bodegas y restaurantes del centro de nuestra capital y lo que más me llega a la memoria fue uno de sus guitarristas, que le llamaban cariñosamente “La Pulga “. Su nombre era Enrique González Castillo y había creado varias obras de la trova, entre ellas la más popular fue “Así es la vida”.

Este simpático compositor mediría, aproximadamente, un metro y treinta centímetros. En 1944-45 a Miguel Matamoros se le presenta un contrato para actuar en México, y para esta ocasión conformó un conjunto con dos trompetas, piano, contrabajo, bongoes, el trío, más un cantante que resultó ser Bartolomé.

Los ensayos ser realizaban en la estación radial 1010, donde yo frecuentaba asiduamente

Antes de marchar para México Miguel grabó los siguientes temas musicales ¨Penicilina¨ de Abelardito Valdés, ¨La cazuelita de Gelasio Delis, Buenos hermanos¨, DR.¨ La reina del bohío¨ de Miguel Matamoros Mexicanita veracruzana de Rafael Enrizo, ¨Me la llevo¨ de Rafael Cueto, Seré dichoso, de Ramón Dorca, ¨¿Qué será eso?¨ de Delanchaux, ¨Ofrenda Criolla¨ de Guillermo Rodríguez Fife, y ¨Se va a morir¨, M. Matamoros, (Estos datos han sido tomados del libro Ofrenda Criolla del musicólogo José Reyes Fortun).

Me contaba el guitarrista y compositor Roberto Nodarse, quien estuvo varios años con un trío en México, que en ese país no interesaban muchos los tríos guaracheros y si los de repertorio románticos. Entonces la incógnita es: ¿Matamoros sabía eso o aumentó el grupo por intuición.?

Por aquellos tiempos el Sonero Mayor respondía al nombre de Bartolo y, a sugerencia de Rafael Cueto, sustituyó su nombre por El Benny.

Me contaba Ramón Dorca a su regreso de México, y quien a su vez se incorporó a mi grupo, que el Conjunto Matamoros después de triunfar una temporada en esa ciudad, Miguel decidió regresar a Cuba y para ello reunió a sus músicos y les dijo:
¨Nos vamos para Cuba, él que quiera viene conmigo y él que no, pues se queda bajo su responsabilidad¨.
Después de la situación planteada por Matamoros, cada músico tomó el camino deseado, unos se quedaron y otro se marcharon con Miguel. Entre los que se quedaron se encontraban Ramón Dorca y Benny More.

En el caso del Benny, parece, según me contaba un amigo, que el riguroso Sindicato de Músicos de México le dio luz verde pues comenzó a desarrollar una labor artística inmensa en el hermano país azteca, sólo comparable con la de Dámaso Pérez Prado. Trabajó en varias películas, teatros, radio y TV y grabó una considerable cantidad de obras musicales.

Pero, lo más interesante de este intérprete cubano, fue su labor como creador, resulta increíble las melodías desarrollada por su inspirada musa. Compuso obras tanto en México como en nuestro país, y resulta de interés para este comentarista mencionar algunas:
Mangolele
Desdichado.
Mamboleta.
El brujo de Trinidad
Bonito y sabroso
Compay seboruco.
Batiri.
El conde negro.
Buena bonita y barata
Se te cayó el tabaco.
Rumberos de ayer
Caricias cubanas.
Devuélveme el coco.
Perdí la fe.
Guajiro
No te atrevas.
Amor fingido.
Locas por el mambo
Ensalada de mambo
Ahora soy tan feliz
Mi saoco.
Dolor y perdón.
Dolor carabalí
De la rumba al cha cha chá
Santa Isabel de las Lajas
Cienfuegos
Que bueno baila usted
Mi amor fugas

Estas obras, grabadas en discos comerciales y muchas de ellas reproducidas en infinidad de veces, dan una idea de la profundidad que tienen las creaciones de este compositor que si no hubiera sido un genial intérprete, como compositor también su fama resultaría meritoria.

Yo vi por primera vez al Benny actuando en el cabaret La Cubana situado en Carretera Central y Avenida de Dolores. Como el tiempo pasa y la memoria puede traicionarnos, contacté con mi colega Oney Cumba el cual, me confirmó que también conoció al famoso intérprete en el mismo sitio.

Tengo en mi poder una fotografía de la banda del Beny realizando un programa de TV. Patrocinado por el ¨Arroz El Chino¨ con los siguientes músicos : Rolando Laserie ,( Paila) ), Luis El Pive (Trombón) Rigoberto Jiménez (Rabanito Trompeta ), Alfredo Almentero ( Chocolate Trompeta), Corbacho (Trompeta), René Aiyon (musiquito Sax), Roberto Barreto (Sax) Enrique Benítez ,El conde Negro (voz) , Santiago Peñalver (sax), Fernando Álvarez (voz y maracas) Ignacio Cabrera (pianista), más el Beny, el contrabajista y el tumbador no salieron en la foto--Al pie de la foto se lee. Primera Orquesta de Benny More año 1954.

A mediados de la década de 1950, la dirección del cabaret Tropicana se percató que después del segundo show los clientes se marchaban y el sitio se quedaba casi sin público, entonces, para poder equiparar esta situación, idearon contratar la banda del Benny para un tercer show que serían como a las dos de la madrugada. Bartolomé aceptó el contrato y el cabaret se mantenía con numeroso público.

“El bárbaro del ritmo” fue un sobrenombre aplicado al sonero por el locutor Ibrahim Urbino, apodo que nunca le gustó al intérprete cubano.

Bartolomé Maximiliano, había grabado su magnifica obra Santa Isabel de las Lajas dedicada al pueblo donde nació el 24 de Agosto de 1919 en una tonalidad increíblemente alta y por tal motivo la cantaba relativamente poco.
Una noche, de aquellas memorables de Tropicana, un cliente de esos finalistas del cabaret, lanzó un grito y le dijo:¨!Benny, cántame Santa Isabel!¨ Nosotros que no nos perdíamos una sola actuación de él y de hecho él lo sabía, volteó la cabeza para nosotros y nos dijo no sé con qué c… Nosotros conocíamos que ya el más grande de los soneros cubanos se encontraba afectado de la voz producto de su incansable labor diaria, unido a las grabaciones, bailes y los continuados tragos de bebidas alcohólicas que lo iban minando poco a poco, le era imposible cantar esa obra en una tesitura tan alta. El cantor le contestó al señor cortésmente: ¨Mire amigo hoy no traje ese arreglo será en otra ocasión.¨

La naturaleza le pasa la cuenta a toda persona que maltrate su organismo al extremo que lo hizo nuestro entrañable colega, y que lo lamentaremos grandemente.

El fallecimiento de Bartolomé Maximiliano Moré, el 19 de febrero de 1963, a los 44 años de edad, resultó un duelo para nuestro sector artístico y para el pueblo en general que lo disfrutaba y lo quería.

Cuando lo velaron un corto tiempo en Prado y Virtudes, yo no pude ni acercarme a la acera del edificio de la cantidad de público que allí se concentraba.

Pero cuando más afligido me sentí fue cuando vi su entierro por TV en un documental de Santiago Álvarez, con la música de fondo del son montuno que él gentilmente me cantara ¨Soy campesino¨.

En el año 1968, Alberto Limonta, quien años atrás fuera administrador de la orquesta de Benny Moré, comenzó a trabajar con mi agrupación, y en uno de esos viajes que acostumbrábamos a realizar para el interior del país nos contó una anécdota sobre su estancia en aquella orquesta.

“Nosotros nos encontrábamos amenizando un baile en el pueblo natal del Benny -nos dijo Limonta –y cuando terminamos de actuar yo acudí a cobrar el precio de la actividad. Y justamente cuando salíamos del liceo de Santa Isabel de las Lajas se nos presentó una joven con una presencia deprimente con un niño en los brazos y otro en la mano. Ella se dirigió al Benny y le dijo: ¨¿Tú no me conoces Benny? El cantante le contestó: ¨ Pues chica no, no ,me acuerdo de ti.¨ y la muchacha le dice:
¨Benny yo fui tu novia cuando vivías aquí en Lajas¨. Tal parece, según comenta Limonta, que el Benny sí la reconoció y dirigiéndose al administrador le dijo: ¨Dale el dinero del baile¨. Comenta Limonta que se quedó lívido. ¨Mira Benny –le comentó Limonta — eso es mucho dinero vamos a darle cien pesos¨. Benny ripostó: ¨Dale los 900 pesos del baile y mañana resolvemos eso.¨ Entonces, Alberto, con un nudo en la garganta, metió la mano en el bolsillo y le dio el rollo de pesos del mencionado baile.

Me comentaba el delegado de la orquesta del Benny que, de regreso para la Habana, todos dormían como angelitos menos él que seguía con su nudo en la garganta.

Cuando llegaron a la capital con los claros del día, su señora le comentó. Alberto vas a bañarte y dormir, y le contesta: Bueno a bañarme sí, pero en cuanto termine de bañarme voy como un tiro para el reparto La Cumbre.
Temprano en la mañana, Limonta llegó a la casa del cantante que dormía plácidamente. ¨No lo llame, yo espero¨ le dijo a la señora del Benny que si se encontraba despierta, Me comentaba el colega que en la Cumbre esa mañana de domingo todos dormían, menos él, que no había pegado los ojos.

El Benny se levantó y le dijo: ¨¿Compay administrador, usted no duerme?¨’ Y él le contestó: ¨Imposible amigo Benny, tú sabes que hay que pagarle a los músicos que de seguro los tengo a todos en mi casa.¨ y el Benny le dijo: ¨Eso lo vamos a resolver enseguida, déjame tomar café y nos marchamos¨

Los dos tomaron el automóvil del cantante y se marcharon rumbo a la casa de Alipio García, dueño del AliBar. El Benny tocó la puerta de Alipio quien salió soñoliento y le dijo: ¨¿Qué te trae por aquí?¨. ¨Nada chico vengo a que me prestes 900 pesos.¨

¨¿Benny tú estas loco?, ¿cómo yo voy a tener esa cantidad de dinero en mi casa?¨ y Benny ripostó: ¨ Vamos al banco yo sé que tú lo tienes allí.¨ ¨Pero chico tú sabes que hoy es domingo¨
Limonta se alejó un poco y después llegó Benny con el dichoso dinero el cual hizo que se le destrabara el nudo de la garganta al preocupado delegado.

Comentaba en su relato el músico que cuando llegó a su casa se encontraba la orquesta en pleno sentada en la sala de su casa, esperándolo como se espera a un rey mago.

Nada…, cosas del impredecible e irrepetible Sonero Mayor de Cuba.