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lunes, 30 de julio de 2012

Senén Suárez, un padre maravilloso


Podríamos comenzar con  los siguientes títulos, - Senén Suárez su vida y su música,- Senén y su amor a la música cubana,- Senén un esposo insustituible y padre ejemplar…, son muchos los rubros que me vienen a la mente cuando pienso en este gran músico, mi papá.

Tengo recuerdos desde muy pequeña sobre su vida, cuando escribía música en sus pentagramas musicales en nuestra casa en el Reparto Dolores, en su buró, con su cajita de madera donde tenía sus lápices, su goma, sus bolígrafos. Remembranzas de la despedida en el puerto de La Habana, cuando partía en el barco Pino del Agua a la Expo 67, e infinidades de presentaciones en los Hoteles Capri, Parisien, San Johns, en las Playas del Este, en tarimas públicas y en los Carnavales de La Habana.

Mi padre siempre ha sido un defensor de la música cubana, y entre tantas historias recuerdo me contaba que en los años 60 llegaba a actividades donde su música no era bien recibida pues no estaba acorde con la época, pues se oían otros grupos como los Beatles,  y tuvo que darse a la tarea  de montar canciones del momento para llegar a los mas jóvenes, pero nunca dejó de hacer su música cubana ni tenerla en su repertorio.

El cabaret Tropicana fue su escuela, el Hotel Capri fue su segunda casa, aún tengo amigos y compañeros que me dicen: "no sabes cómo tu papá me hizo gastar dinero en el Capri " y otros recuerdan con gran cariño sus instrumentales.

El tiempo pasa y no perdona y después de duros años, de trabajo incansable,… llegó la edad de retirarse pues su salud le fue haciendo mellas, sobre todo su hipertensión, pero siempre con los deseos de seguir dándolo todo en lo que fuere necesario para reafirmar la continuidad de la música cubana. 

Se dio a la tarea de escribir un libro sobre el Son y estuvo años en esa faena y yo pasando los escritos a la computadora y salvando en los ya añejados discos de 3 ½ pulgadas. 

Fueron días y días en que las musas de su imaginación lúcida lo acompañaron siempre, logrando un lindo trabajo titulado, “El Septeto Habanero a propósito de la Salsa”. 

Después de hacer un sin número de gestiones para su publicación, un amigo generoso, se dio a la tarea de publicarlo en España y ahí quedó plasmado su trabajo de muchos años.

Un día abrí una gaveta y vi tantas fotos de Las Décadas 40, 50, 60, toda una vida musical en la oscuridad , y me dije: ¿por qué?, y junto a mi esposo nos dimos a la tarea de reeditarlas, las fuimos seleccionando y enmarcándolas en cuadros para hacer una pequeña galería, donde se reflejara su vida artística y que cada objeto tuviese el valor histórico que merece – hoy este es un lugar sagrado en nuestra casa donde mi padre se reune con aquellos que aman la música y sobre todo, la cubana.

Ya retirado pero  con muchos deseos de seguir laborando, se dio a la tarea de que sus vivencias no quedaran en el olvido y se propuso escribir artículos,… ¡qué tarea tan grande se propuso! Hicimos varios trámites para que se publicaran en un sitio web nacional en Internet, hasta que logramos colocarlo en Cubarte. Por suerte mi padre ha tenido siempre una lucidez esplendorosa, y gracias a ella fueron naciendo muchas narraciones, anécdotas, historias jocosas, todas con un valor documental y afectivo invaluable, en ocasiones cuando la duda lo asaltaba, sobre todo con fechas de nacimiento o fallecimientos, recurría a varios  libros, a familiares y si la fecha de fallecimiento no le era clara, a veces se llegaba hasta el  cementerio para que le dijeran la última versión del obituario. 

Visitó músicos ya retirados y enfermos para indagar aspectos de su vida no aclarados, hablaba con las viudas de los grandes, por eso siempre elogio lo grande  de  su propuesta.

En cada uno de sus artículos siempre hay una parte de la historia  que solo él conoce, por eso la importancia de su obra. Una amiga Angela Casanova y yo nos encargábamos de la revisión de sus argumentos. 


Para sorpresa mía y lo que siempre me llamó la atención era ver con qué fluidez y coherencia, escribía mi padre. A veces ponía palabras que tenía que recurrir al diccionario o preguntarnos: ¿esto está bien?, porque no la conocía… y sí, estaba correcta.

Con nuestras revisiones ambas nos nutrimos, de la vida de grandes músicos, de orquestas, tríos, cuartetos, familias de músicos, fuimos conocedoras de la historia del danzón, las charangas… en fin que le agradecemos mucho todo su saber pues nos convertimos en un gran reservorio de toda esa lista de conocimientos  publicados en Cubarte. 

Tengo la intención  de agrupar todos estos artículos y conformar un documento para que algún día se publiquen y las generaciones futuras puedan leerlo y tengan una vasta información sobre la música cubana y sus intérpretes. Ese es uno de los sueños de mi papá y sé que algún día se cumplirá.

Hoy mi padre está cumpliendo 90 años y soy la hija más feliz del mundo.

Ha tenido durante todos estos años una esposa maravillosa, mi madre, a la que admiro y respeto por su entrega, lo ha apoyado en sus 60 años de matrimonio incondicionalmente, le dio 3 hijas que no le seguimos en la música pero la hemos llevado  por dentro, además de tener un gran oído musical.  Pero nunca tuvimos su carisma y el miedo escénico siempre nos mantuvo alejadas del mundo artístico. 

Nos guió por el camino correcto, para él, el amor por la familia era su prioridad y eso nos lo inculcó a todos, nos entregó un hogar estable, lleno de amor y de cariño.

Hoy tiene 5 nietos maravillosos y 3 bisnietos incalculables, el nieto mayor Igor Tillán, su mayor pupilo, le enseñó a tocar la guitarra, leer música y a cantar, ahora conforma el Duo Vocal B2 junto a su compañera venezolana Yulof Carvajal en Barcelona, España, el resto  de los nietos, de una forma u otra, siempre se han acercado al mundo del arte. De los bisnietos, dos de ellos están estudiando por argentina el saxofón y con la más pequeñita pues a esperar, pero puede que hayan sorpresas.

Hoy, 30 de julio, me siento complacida del padre que la vida me dio, si volviera a nacer, los quisiera de vuelta tanto a él como a mi madre. No concibo la vida sin la consagración, el amor y el cariño que me dan día a día.

Mi Papi, Muchas Felicidades en tus 90,   quiero que cumplas muchos más.

Te quiero mucho

Mis 90 en compañía de familia amigos y vecinos.




Senén, familia y amigos

Senén Suárez a sus 90

Senén Suárez en la descarga

Cumple Senén Suárez con vecinos

Senén Suárez y familia con el cineasta e investigador José Galiño 

Senén y Rafaela, Jorge Alfaro y su señora


José Galiño, Lucrecia Rodréguez, Roberto Bruce, Senén, Jesús Chong y Miguel Arteaga

Bobby y Robertico Carcassés

Diana Gutierrez

Senén Suárez y Bobby Carcassés


lunes, 27 de febrero de 2012

LOS HERMANOS GRENET

                                 Senén Suárez Hernández


Nos encontrábamos actuando en el cine teatro “Radio Cine” situado en Neptuno y Galiano, el trío de ”Luisito Pla y sus guaracheros”. Más un gran elenco de artistas, el trío se componía de Luisito, voz,  guitarra y tumbadora, Gerardo Navarro, voz prima, maraca y bongoes y el  que suscribe, guitarra prima, voz tercera y cencerro.

Como se puede comprobar el trío en la música viva cambiaba de instrumentos. Esa noche se encontraba mirando el espectáculo Ernesto Grenet, baterista, compositor y director de agrupaciones, el cual mantenía un conjunto  bailable y  algo espectacular en el  cabaret  Tropicana.

Cuando terminamos de actuar, Grenet nos interceptó  en nuestro camerino para pedirnos que nos agregáramos a su grupo. Luisito  no quiso aceptar, pues  además del  trío, él poseía  una barbería, y Navarro tenías sus entradas monetarias por otras vías, y en  el caso mío, estaba en la calle y sin llavín, quiero decir que acepté en el acto.

En Enero de 1948 comencé  a trabajar en Tropicana, junto a un personal muy bien calificado, pero yo no estaba sindicalizado,  entonces para poder seguir laborando tuve que pertenecer   al sindicato llamado” Unión Sindical de músicos de Cuba” el 10 de Junio de ese año.

Me sentí muy contento en este lugar, claro después de recibir tantos trastazos  en los siete años anteriores - era lo lógico.

Ernesto Grenet Sánchez ( La Habana 1908- Miami 1981), me resultó una persona muy tratable, porque  la disciplina en el grupo era indispensable, era comunicativo pero su vida familiar y laboral nunca las compartió con nadie. Por ejemplo: Yo sabía  que su hermano Emilio había tenido un accidente horrible en el  Malecón habanero y que Eliseo, era uno de los compositores más admirado por todo el pueblo, pero  de eso él no hablaba. También sabía que nuestro director actuó junto a su hermano Eliseo con la orquesta de Julio Cueva en el cabaret La Cueva en París, y de allí se incorporaron juntos  a los guerrilleros en España. .

Estando en la agrupación grabamos para la disquera Panart,  muchas  obras donde mencionaremos algunas: ”Ni me quieres ni te quiero“ de Ernesto Grenet,  y “De Guanabo a Tarará” de Ernesto y mía,  no grabó más obras creadas por él.

Nosotros conocíamos que  tenía muchas más obras compuestas, sobre todo “Drume Negrita” la cual resultó un  hermoso canto de cuna   interpretado  por una increíble cantidad de solistas  y orquestas a nivel mundial, pero en la mayoría de los casos  su nombre no aparecía , es decir  a Ernesto eso no  lo sacaba de su mutismo.

Cuando regresamos de una gira por Venezuela,  me llamó y me dijo: Quédate con el grupo, me voy a dedicar a la tintorería de mi  suegro,  así de simple.

Una noche del 4 de Noviembre  de 1950, unos días antes de partir para los carnavales de Maracaibo, el maestro Grenet nos pidió que lo acompañáramos al velorio de su hermano Eliseo, el cual se encontraba cerca de Concha y Luyanó, asistimos todos sin reparo de permanecer toda la madrugada,  pues  bien  lo merecía  un director que apreciábamos.     .

“Emilio Grenet Sánchez, (Neno), (La Habana 1901-1941, Pianista, Compositor e instrumentista. Era el que más conocía de música teórica.  Editó en  1939  un libro titulado “Música Popular Cubana”, Compuso además una pieza coral  con el titulo de “Maracas y Bongó”, pero su musa melódica  resultaba atractiva y pegajosa, es así que de su creación tenemos por  conocidas,  “Sabia ausencia,” “La torrecilla” y sones como “Curujey”, “Vito Manué”, “Yambambó”, “Quirino con su tres”, en estos últimos utilizó  textos poéticos de Nicolás Guillén. En 1930, viajó a España y Francia”,  Ya estando en Cuba, cuando se bañaba en el litoral de la bahía de la capital, costumbre habitual en él,  un tiburón  lo atacó y le cercenó parte del brazo y la pierna izquierda, este desagradable accidente fue muy sentido por toda la población habanera, aunque vivió varios años más..

A los 33 años de edad fallece de forma inaudita uno de los más prometedores músicos cubanos,  

Eliseo Grenet Sánchez ( La Habana1893-1950),  Pianista, Compositor y Director de orquesta La Habana 12 de Junio de 1893 - 4 de Noviembre  de 1950. Uno de los más grandes valores  de nuestra música popular, fue creador, ejecutor y propulsor de este género musical. Aunque lógicamente esto no salió de la nada. Desde los 12 años y producto de la miseria que padecíamos en los primeros años de la mediatizada república, él tocaba el piano en el cine de películas  silentes  La  Caridad por un peso cada noche.

Así se fue elevando su talento congénito hasta llegar a ser admirado por nuestro pueblo, que conocía de todas sus luchas.

El magnifico músico cubano compuso infinidad de obras más bien interpretadas por orquestas  charangas y septetos y en ese sentido mencionaremos a: “La Mora”,  “Mamá Inés”, “Las perlas de tu boca”, “Lamento esclavo”, “Si muero en la carretera”, “Lamento cubano”, “Tabaco verde” y otras.

El 28 de Mayo de 1928, en New York  el Sexteto Habanero le grabó a Eliseo su famosa obra “Mama Inés”,  también el Habanero le grabó en la ciudad de   La  Habana el 14 de Febrero su conocido son  “Espabílate,” el primero cantado por Abelardo Barroso y el segundo cantado por Miguelito García.  

También  creó varias zarzuelas tales como “La Loma de Veracruz”, presentada por la compañía de Regino  López, con libreto de Aurelio Riancho y creó la zarzuela La “Virgen  Morena”, con mucho éxito en España.

Grenet  dirigió varios conjuntos musicales como el del  teatro  ”Politeana Habanero” y el del teatro cubano de Arquímedes Pous. De aquella época son los pregones El tamalero, El aguacatero, y su inmortal  Papa Montero. Con la zarzuela Niña Rita con música de Eliseo  Grenet y Ernesto Lecuona debuta Rita Montaner en el teatro Regina en 1927, con muchos éxitos.

Luego de un viaje por América del Sur, regresa a Cuba en 1931, el maestro encontró la triste situación en que vivía nuestro país bajo la tiranía  machadista, y  en 1932  es cuando él  se inspira y crea “Lamento Cubano” lo cual provoca su expulsión de la patria.


El comienzo de este lamento dice así:
               
            Oh, Cuba hermosa primorosa porque
            sufres hoy  tantos quebrantos
            oh, patria mía quién diría que tu
            cielo azul nublara el llanto

Con el texto y la  melodía de esta sentida obra, que  corrió como el viento por todo el país,  el maestro se vió necesitado de abandonar apresuradamente su patria para salvar su vida,  la cual se encontraba en peligro, es así que llega a Los Estados Unidos de Norteamérica. Ya en 1934 se incorpora junto a su hermano Ernesto en la orquesta del maestro Julio Cueva  en el cabaret La Cueva, de Paris, Francia.

Cuando estalla la guerra civil española, Julio y Ernesto se incorporan a los rebeldes republicanos, y Eliseo se marcha a New York, ciudad donde le presentan  a un desconocido cantante llamado Jorge Negrete, quienes se ponen de acuerdo y viajan a Cuba, para alcanzar un triunfo inusitado en la emisora más importante del país La CMQ de Monte y Prado.

Después de un tiempo Eliseo se queda en nuestra patria  trabajando en distintos lugares y como compositor creó ”Facundo”, y el “Sucu Sucu”,  música oriunda  de  Isla de  la Juventud, “Felipe Blanco”, en espera de una prohibición que existía sobre la obra,  es en esos momentos en que se produce su deceso.

Nuestra capital cuenta  con tres monumentos  de compositores célebres,   el de Eliseo Grenet, en la Ave.41 frente a Tropicana y el de John Lennon en el parque de 17 y 6, Vedado y el de Agustín Lara en la Ave. del  Puerto de la Habana.        
   

BIBLIOGRAFÍA
Orovio  Helio, Diccionario de la música cubana
Editorial Letras Cubanas 1981

Hernández Ojeda Norka, Eliseo Grenet, “Mamá Inés tiene 60 años”
Prensa Plana, La Habana  Viernes 24 de Julio de 1987.

Nota-Eliseo Grenet Sánchez fue inhumado el 5 de Noviembre se 1950,
Libro 189-pagina 636- No. Inscripción 636-.La  Habana

martes, 14 de febrero de 2012

MIS RECUERDOS BAJO LAS ESTRELLAS I Parte


Senén Suárez Hernández


Finalizando el año 1947, retorné por un corto período con el Trío de Luisito Plat y sus Guaracheros,  es así que la última actuación que realizamos fue en el cine teatro Radio Cine, sitio donde todo los artistas actuábamos con los nervios de punta porque a pesar de que se colmaba de público, gran parte de ellos iban  a molestar a casi todos los que actuaban en el espectáculo.

Nosotros tuvimos la suerte de salir airosos de la terrible prueba. Coincidentemente en el público se encontraba el maestro Ernesto Grenet Sánchez, quién nos abordó en el camerino para invitarnos a  incluirnos en su grupo del cabaret Tropicana.

Ni Luisito Pla  ni Gerardo Navarro aceptaron  pero yo si tuve esa necesidad  ya que las actuaciones del trío eran escasas.

Una tarde del mes de diciembre de 1947, comencé a caminar por la Avenida  Truffin, la cual terminaba exactamente en la entrada del mencionado lugar, para encontrarme con los músicos de la orquesta la cual iba a integrar. Yo que vivía en el centro de ciudad de La Habana cuando llegué a la admirada  arboleda   me asombré muchísimo de ver aquel monte de árboles en medio de la ciudad de Marianao municipio habanero, fue algo emocionante que me hiciera  recordar a  “mi montaña querida” donde pasé parte de mi niñez

Debo mencionar que según me iba adentrando al inmenso  bosque .propiedad de Mina Pérez Chaumont, heredada de su esposo el ciudadano extranjero Regino Du Rapaire Truffín,  más nervioso me sentía, y no precisamente por la música, de esa me sentía seguro, si no de trabajar en un cabaret noche tras noche a lo cual no estaba habituado.

Al llegar al centro del cabaret  después de pasar  un pasillo que resultaba  el lobby del mencionado sitio nocturno, me encontré el maestro Grenet que  me esperaba junto a su grupo del cual conocía solamente a Orlando Vallejo, los demás resultaron ser:  El pianista Rubén González, bongosero Panchito Bejerano, trompetas Evelio (El manquito) y Alfonso Fleitas, contrabajo Tomás Barrenechea, cantante  Estanislao Sureda (Laito) y percusión menor y director  Ernesto Grenet,.en total éramos nueve músicos porque la tumbadora la ejecutaba lo mismo Ernesto que algunos de los vocalistas.

En la década del 30, llega a nuestro país el ítalo portugués conocido por nosotros  como brasileño. Víctor Correa D´Costa procedente de Panamá con un vasto conocimiento de actividades de fiestas y danzas nocturnas.

Tan pronto arribó a La Habana,  Correa D´Costa creó el cabaret Eden Concert, situado en la calle Zulueta no 228 entre Ánimas y Virtudes Habana Vieja, para ello contrató a los coreógrafos Julio Richards, Henry Bell y Sergio Orta sucesivamente.

A pesar del esfuerzo y la astucia puesta por Víctor de Correa en crear un cabaret con muchos detalles significativos sobre el Eden Concert, no se percató de la proximidad  de su similar “Zombie Club”, un exquisito centro nocturno con dos agrupaciones de excelencia tanto musical como de espectáculo en si,  pues en los bailables el Zombie contaba con el conjunto Kubavana dirigido por la estrella del son Alberto Ruiz y el jazz banb acompañante del show dirigido por el maestro Adolfo Guzmán. 

Otra innovación original resultaba la tarima giratoria que se producía en los cambios de agrupaciones. También un detalle significativo y que le daba mucha fama a este cabaret era el resultado de ser radiado por la emisora COCO en los momentos bailables.

Pero Correa D´Castro no se amilanó, el sabía que la competencia en  La Habana Vieja iba a ser fuerte con el auge que tomó el Zombie Club en aquellos tiempos. Entonces  decide buscar un lugar todo lo acogedor  posible para lograr sus sueños, y como dice el refrán el que busca encuentra, es así que se dirige al hermoso monte de árboles verdes, propiedad de la viuda Mina Pérez Chaumont y le arrienda un pedazo considerable de terreno.

El impetuoso brasileño se lleva consigo todo los implementos del Eden Concert  incluyendo al maestro Alfredo Brito y su  orquesta, más la empleomanía completa  para su nuevo sitio marianence. 

Es así que el nombre que utiliza para el nuevo cabaret,  mientras algunos entendidos sostenían que el primer nombre fue “Beau site” (Bello Sitio), la hija de Alfredo Brito llamada Elsa Valdés Brito Quintana  sostenía lo siguiente – Yo aseguro que el cabaret Tropicana de Marianao se inició en 1939 con ese nombre y no otro,  porque antes del 39 ya existía el nombre y la canción de mi padre. (…) R. Lam.

Pronto me adapté al modo de hacer música del Conjunto de Grenet, el cual poseía un repertorio muy actualizado y sus músicos eran extremadamente experimentados en sus respectivos instrumentos. A Ernesto Grenet Sánchez lo considerábamos como un director ideal, era exigente, muy considerado, aspecto bien  difícil en nuestro mundo musical. Su carácter era muy introvertido, nunca nos hablo de sus actuaciones en el cabaret parisino La Cueva, situado en el centro de Paris como baterista  junto al gran trompetista Julio Cueva, tampoco nos hablo de su participación  como combatiente en la guerra civil española.

Víctor de Correa no tuvo necesidad de desembolsar grandes cantidades de dinero para crear Tropicana, se valió de la bella  flora del lugar, construyendo una pista circular  cementada y ordenó realizar una tarima para la música de medio metro da altura con un  techo volado de madera entre dos palmas lo cual resultaba un cabaret mas bien rustico

Se comentaba que el brasileño portugués  manejaba el cabaret correctamente sin ayudantes, algo inexplicable para una persona obesa y entrada en mucha edad y sin familiar allegado.

Él utilizaba casi permanente a la famosa intérprete Rita Montaner, al pianista  Felo Bergaza y a Bola de Nieve. Tenía un pequeño cuerpo de baile, la pareja de rumberos   Estela y Rolando, Vilma Valle la presentadora Velia Martínez y al  coreógrafo Henry Bell   entre otros. Para su protección solo tenía dos perros enormemente grandes.

La orquesta que acompañaba a todo este espectáculo en el año de mi  entrada en el mencionado centro nocturno, la dirigía Armando Romeu González, con un personal estelar, solamente una cuerda de cinco saxofones, piano contrabajo, drums, y un tumbador que en aquellos tiempo era Candido Camero (Candito). 


El maestro no podía incluir trompetas porque le molestaban a la dueña, pero más tarde  amplió la orquesta con otros  músicos quedando de la siguiente forma:

Director Armando Romeu González 
Ramón (Bebo) Valdés -  pianista
Kiki Hernández - contrabajista
Guillermo Barreto - baterista
Luís Escalante -  trompetista
Nilo Argudín - trompetista
El Guajiro - trompetista (Que no era Mirabal)
Rubén Romeu - saxofonista
El cabito-  saxofonista 
Pedro Chao - saxofonista 
Tata Palau - saxofonista
Gustavo Mas -  saxofonista.
Papin Abreu - tumbadora
Trombón - un español que no recuerdo el nombre

Siempre  existieron altas y bajas
   
El éxito de Tropicana para Víctor de Correa, no resultó lo esperado, por estar  lejos de la ciudad y con muy escasa publicidad. Posteriormente vinieron días de paupérrima utilidades, pero el experimentado director no se intimidó y decidió tomar dos opciones: una  mandar a su esposa Teresita de España para que contratara un grupo  artístico en la tierra española  que le llenara el cabaret y la otra consistía en  arrendar el lobby de la entrada del cabaret a tres jugadores profesionales como Martín Fox, Oscar Echemendía y Alberto Ardura. Al final se llevaron  a cabo la dos  opciones.

Una tarde del mes de octubre de 1948, nuestro director Ernesto Grenet nos insta a varios de nosotros para  recibir en el muelle Sierra Maestra a unos músicos españoles que venían para actuar en el cabaret Tropicana.

Teresita de España, esposa de Víctor de Correa, había contratado  a  una orquesta que actuaba en el centro nocturno Pasapoga de Madrid y que reunía todo los elementos que le había señalado su esposo.

Nuestro encuentro con los músicos españoles en el muelle habanero resultó muy calido y amistoso, aunque  los encontramos muy estresados y nerviosos debido a lo que representa  una  travesía en barco desde España a nuestra ciudad sin estar habituado.



De forma inusitada el  experimentado y diestro Víctor de Correa  lanza el debut de la orquesta un día después de su llegada.  Aquellos músicos egresados  en su mayoría del Liceo de Barcelona con el nombre de Orquesta  Gran Casino, se ven atropellados y casi descompensado de su verdadera forma de actuación, resultando su primera actividad  verdadero desastre. 

Manolo Palos  su director que se había mantenido desde sus inicio en 1940, no concebía tal desatino pero así es la música hija del ensayo como premisa.

Continuará……..

viernes, 25 de marzo de 2011

LOS CIEN AÑOS DE ARSENIO RODRIGUEZ

                                                                                                                                                                  


                                                                                                                                                                         Por: Senén Suárez Hernández



Contaba con 19 años y me encontraba enrolado en el cuarteto de Luisito Pla, pero las actividades  eran  escasas y yo conocía que el conjunto de Arsenio Rodríguez iba a actuar en el Centro Asturiano de La Habana, alternando con la orquesta de Arcaño y  sus Maravillas.

Estaba tan interesado en escuchar aquel grupo que llegue casi antes que abrieran el salón de baile. 

El Centro Asturiano estaba situado frente al Parque Central de La Habana, su directiva era muy racista y en esa ocasión, al visitar el lugar con unas amigas, a una de las muchachas no la dejaron entrar pues era una mulatita clara, y tuvo que esperar hasta que terminara el baile sentada en un banco del parque Central.

Yo llevaba la mente fija en escuchar al gran sonero y verlo actuar en un salón tan espacioso y distinguido. Cuando comenzó el baile yo me encontraba parado frente por frente a la tarima de las dos agrupaciones y no salía de mi asombro viendo y escuchando aquel tres resonando en aquel recinto pletórico de bulla y alboroto.

El ciego con sus dedos regordos y su cuerpo rozando la obesidad, se movía con una agilidad inconcebible. Arsenio tan pronto mostraba virtuosa rapidez como se extasiaba en sus famosos  tumbaos, siempre atento al sonido de su agrupación.

El público bailador disfrutaba de lo lindo con aquel genio y su tres pegado a la barbilla y concentrado al máximo en su genial dirección.

El Centro Asturiano nunca se vio más reluciente ni más brillante como aquella noche con las dos agrupaciones más famosas de nuestro país.

Nadie pensó que aquel momento sería memorable para la música más autóctona de Cuba, ni que jamás se volverían a encontrar en vivo dos agrupaciones tan colosales como las mencionadas.

Pero el tiempo pasó y a mediados de la década del cincuenta pude tener frente a mí en los portales de la emisora radial Radio Progreso, al que fuera mi inspiración en la música cubana con el que sostuve un diálogo imborrable en mi  carrera musical.

Arsenio nació en Güira de Macurige el 31 de agosto de 1911 y falleció en Los Ángeles el 31 de diciembre de 1971, el 31 de diciembre de este año se cumplirán cien años.   

domingo, 12 de diciembre de 2010

Bartolomé Maximiliano Moré



                                          Autor: Senén Suárez Hernández | Fuente: CUBARTE 
Serían las once y treinta de la mañana cuando llegué al reparto La Cumbre, morada del “Bárbaro del ritmo”. Él se encontraba guitarra en mano tarareando Santa Isabel de las Lajas. Entonces fue que le dije: Creo que llegué en mala hora y el me contestó: Por nada compay, lo estoy esperando.¨


Así comenzó una amistad, la cual quedó para mis recuerdos.

Por los años 1940, yo vi en muchas ocasiones a un joven alto y delgado acompañado de dos guitarristas actuando en varias bodegas y restaurantes del centro de nuestra capital y lo que más me llega a la memoria fue uno de sus guitarristas, que le llamaban cariñosamente “La Pulga “. Su nombre era Enrique González Castillo y había creado varias obras de la trova, entre ellas la más popular fue “Así es la vida”.

Este simpático compositor mediría, aproximadamente, un metro y treinta centímetros. En 1944-45 a Miguel Matamoros se le presenta un contrato para actuar en México, y para esta ocasión conformó un conjunto con dos trompetas, piano, contrabajo, bongoes, el trío, más un cantante que resultó ser Bartolomé.

Los ensayos ser realizaban en la estación radial 1010, donde yo frecuentaba asiduamente

Antes de marchar para México Miguel grabó los siguientes temas musicales ¨Penicilina¨ de Abelardito Valdés, ¨La cazuelita de Gelasio Delis, Buenos hermanos¨, DR.¨ La reina del bohío¨ de Miguel Matamoros Mexicanita veracruzana de Rafael Enrizo, ¨Me la llevo¨ de Rafael Cueto, Seré dichoso, de Ramón Dorca, ¨¿Qué será eso?¨ de Delanchaux, ¨Ofrenda Criolla¨ de Guillermo Rodríguez Fife, y ¨Se va a morir¨, M. Matamoros, (Estos datos han sido tomados del libro Ofrenda Criolla del musicólogo José Reyes Fortun).

Me contaba el guitarrista y compositor Roberto Nodarse, quien estuvo varios años con un trío en México, que en ese país no interesaban muchos los tríos guaracheros y si los de repertorio románticos. Entonces la incógnita es: ¿Matamoros sabía eso o aumentó el grupo por intuición.?

Por aquellos tiempos el Sonero Mayor respondía al nombre de Bartolo y, a sugerencia de Rafael Cueto, sustituyó su nombre por El Benny.

Me contaba Ramón Dorca a su regreso de México, y quien a su vez se incorporó a mi grupo, que el Conjunto Matamoros después de triunfar una temporada en esa ciudad, Miguel decidió regresar a Cuba y para ello reunió a sus músicos y les dijo:
¨Nos vamos para Cuba, él que quiera viene conmigo y él que no, pues se queda bajo su responsabilidad¨.
Después de la situación planteada por Matamoros, cada músico tomó el camino deseado, unos se quedaron y otro se marcharon con Miguel. Entre los que se quedaron se encontraban Ramón Dorca y Benny More.

En el caso del Benny, parece, según me contaba un amigo, que el riguroso Sindicato de Músicos de México le dio luz verde pues comenzó a desarrollar una labor artística inmensa en el hermano país azteca, sólo comparable con la de Dámaso Pérez Prado. Trabajó en varias películas, teatros, radio y TV y grabó una considerable cantidad de obras musicales.

Pero, lo más interesante de este intérprete cubano, fue su labor como creador, resulta increíble las melodías desarrollada por su inspirada musa. Compuso obras tanto en México como en nuestro país, y resulta de interés para este comentarista mencionar algunas:
Mangolele
Desdichado.
Mamboleta.
El brujo de Trinidad
Bonito y sabroso
Compay seboruco.
Batiri.
El conde negro.
Buena bonita y barata
Se te cayó el tabaco.
Rumberos de ayer
Caricias cubanas.
Devuélveme el coco.
Perdí la fe.
Guajiro
No te atrevas.
Amor fingido.
Locas por el mambo
Ensalada de mambo
Ahora soy tan feliz
Mi saoco.
Dolor y perdón.
Dolor carabalí
De la rumba al cha cha chá
Santa Isabel de las Lajas
Cienfuegos
Que bueno baila usted
Mi amor fugas

Estas obras, grabadas en discos comerciales y muchas de ellas reproducidas en infinidad de veces, dan una idea de la profundidad que tienen las creaciones de este compositor que si no hubiera sido un genial intérprete, como compositor también su fama resultaría meritoria.

Yo vi por primera vez al Benny actuando en el cabaret La Cubana situado en Carretera Central y Avenida de Dolores. Como el tiempo pasa y la memoria puede traicionarnos, contacté con mi colega Oney Cumba el cual, me confirmó que también conoció al famoso intérprete en el mismo sitio.

Tengo en mi poder una fotografía de la banda del Beny realizando un programa de TV. Patrocinado por el ¨Arroz El Chino¨ con los siguientes músicos : Rolando Laserie ,( Paila) ), Luis El Pive (Trombón) Rigoberto Jiménez (Rabanito Trompeta ), Alfredo Almentero ( Chocolate Trompeta), Corbacho (Trompeta), René Aiyon (musiquito Sax), Roberto Barreto (Sax) Enrique Benítez ,El conde Negro (voz) , Santiago Peñalver (sax), Fernando Álvarez (voz y maracas) Ignacio Cabrera (pianista), más el Beny, el contrabajista y el tumbador no salieron en la foto--Al pie de la foto se lee. Primera Orquesta de Benny More año 1954.

A mediados de la década de 1950, la dirección del cabaret Tropicana se percató que después del segundo show los clientes se marchaban y el sitio se quedaba casi sin público, entonces, para poder equiparar esta situación, idearon contratar la banda del Benny para un tercer show que serían como a las dos de la madrugada. Bartolomé aceptó el contrato y el cabaret se mantenía con numeroso público.

El bárbaro del ritmo” fue un sobrenombre aplicado al sonero por el locutor Ibrahim Urbino, apodo que nunca le gustó al intérprete cubano.

Bartolomé Maximiliano, había grabado su magnifica obra Santa Isabel de las Lajas dedicada al pueblo donde nació el 24 de Agosto de 1919 en una tonalidad increíblemente alta y por tal motivo la cantaba relativamente poco.
Una noche, de aquellas memorables de Tropicana, un cliente de esos finalistas del cabaret, lanzó un grito y le dijo:¨!Benny, cántame Santa Isabel!¨ Nosotros que no nos perdíamos una sola actuación de él y de hecho él lo sabía, volteó la cabeza para nosotros y nos dijo no sé con qué c… Nosotros conocíamos que ya el más grande de los soneros cubanos se encontraba afectado de la voz producto de su incansable labor diaria, unido a las grabaciones, bailes y los continuados tragos de bebidas alcohólicas que lo iban minando poco a poco, le era imposible cantar esa obra en una tesitura tan alta. El cantor le contestó al señor cortésmente: ¨Mire amigo hoy no traje ese arreglo será en otra ocasión.¨

La naturaleza le pasa la cuenta a toda persona que maltrate su organismo al extremo que lo hizo nuestro entrañable colega, y que lo lamentaremos grandemente.

El fallecimiento de Bartolomé Maximiliano Moré, el 19 de febrero de 1963, a los 44 años de edad, resultó un duelo para nuestro sector artístico y para el pueblo en general que lo disfrutaba y lo quería.

Cuando lo velaron un corto tiempo en Prado y Virtudes, yo no pude ni acercarme a la acera del edificio de la cantidad de público que allí se concentraba.

Pero cuando más afligido me sentí fue cuando vi su entierro por TV en un documental de Santiago Álvarez, con la música de fondo del son montuno que él gentilmente me cantara ¨Soy campesino¨.

En el año 1968, Alberto Limonta, quien años atrás fuera administrador de la orquesta de Benny Moré, comenzó a trabajar con mi agrupación, y en uno de esos viajes que acostumbrábamos a realizar para el interior del país nos contó una anécdota sobre su estancia en aquella orquesta.

“Nosotros nos encontrábamos amenizando un baile en el pueblo natal del Benny -nos dijo Limonta –y cuando terminamos de actuar yo acudí a cobrar el precio de la actividad. Y justamente cuando salíamos del liceo de Santa Isabel de las Lajas se nos presentó una joven con una presencia deprimente con un niño en los brazos y otro en la mano. Ella se dirigió al Benny y le dijo: ¨¿Tú no me conoces Benny? El cantante le contestó: ¨ Pues chica no, no ,me acuerdo de ti.¨ y la muchacha le dice:
¨Benny yo fui tu novia cuando vivías aquí en Lajas¨. Tal parece, según comenta Limonta, que el Benny sí la reconoció y dirigiéndose al administrador le dijo: ¨Dale el dinero del baile¨. Comenta Limonta que se quedó lívido. ¨Mira Benny –le comentó Limonta — eso es mucho dinero vamos a darle cien pesos¨. Benny ripostó: ¨Dale los 900 pesos del baile y mañana resolvemos eso.¨ Entonces, Alberto, con un nudo en la garganta, metió la mano en el bolsillo y le dio el rollo de pesos del mencionado baile.

Me comentaba el delegado de la orquesta del Benny que, de regreso para la Habana, todos dormían como angelitos menos él que seguía con su nudo en la garganta.

Cuando llegaron a la capital con los claros del día, su señora le comentó. Alberto vas a bañarte y dormir, y le contesta: Bueno a bañarme sí, pero en cuanto termine de bañarme voy como un tiro para el reparto La Cumbre.
Temprano en la mañana, Limonta llegó a la casa del cantante que dormía plácidamente. ¨No lo llame, yo espero¨ le dijo a la señora del Benny que si se encontraba despierta, Me comentaba el colega que en la Cumbre esa mañana de domingo todos dormían, menos él, que no había pegado los ojos.

El Benny se levantó y le dijo: ¨¿Compay administrador, usted no duerme?¨’ Y él le contestó: ¨Imposible amigo Benny, tú sabes que hay que pagarle a los músicos que de seguro los tengo a todos en mi casa.¨ y el Benny le dijo: ¨Eso lo vamos a resolver enseguida, déjame tomar café y nos marchamos¨

Los dos tomaron el automóvil del cantante y se marcharon rumbo a la casa de Alipio García, dueño del AliBar. El Benny tocó la puerta de Alipio quien salió soñoliento y le dijo: ¨¿Qué te trae por aquí?¨. ¨Nada chico vengo a que me prestes 900 pesos.¨

¨¿Benny tú estas loco?, ¿cómo yo voy a tener esa cantidad de dinero en mi casa?¨ y Benny ripostó: ¨ Vamos al banco yo sé que tú lo tienes allí.¨ ¨Pero chico tú sabes que hoy es domingo¨
Limonta se alejó un poco y después llegó Benny con el dichoso dinero el cual hizo que se le destrabara el nudo de la garganta al preocupado delegado.

Comentaba en su relato el músico que cuando llegó a su casa se encontraba la orquesta en pleno sentada en la sala de su casa, esperándolo como se espera a un rey mago.

Nada…, cosas del impredecible e irrepetible Sonero Mayor de Cuba.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sexteto habanero, pionero del son

                                      Autor: Senén Suárez Hernández.     Fuente: CUBARTE




El sábado 14 de agosto compartí un programa de TV con la generación actual del Sexteto Habanero, y entonces recordé las horas de sueños que pasé estudiando la vida y obra de aquellos jóvenes que iniciaron tal faena.
Hurgar en los actos de una agrupación 70 años posteriores no resulta fácil, más aún cuando se trata de situaciones imprecisa, pero el deseo era decidido y pese a tropezar escollo tras escollo, al final comenzamos.
Ricardo Martínez era un santiaguero tresero, soñador y bohemio que irrumpió en la capital del país por el año 1910. Casi instalado en la capital comenzó a desandar con su tres por bares y cantinas buscando algo para desarrollarse en su mundo bastante estrecho.

Pero un día se encuentra con un jovencito llamado Gerardo Martínez Rivero, que cantaba a las mil maravillas, y surge una amistad llegando al acuerdo de conseguirse dos músicos más para crear un cuarteto. En tal caso, Gerardo conocía a Felipe Neri Cabrera Urquizar, maraquero y cantante de coro y a Guillermo Castillo García tocador de botija. Así, ya reunidos en 1918 forman el cuarteto Oriental, bajo la dirección de Ricardo Martínez, en esa unión estuvieron un período regular.

Pero el cuarteto como tal no funcionaba muy bien y es por ello que deciden aumentar el grupo a sexteto, pasando Guillermo Castillo para la guitarra y en su lugar entra Antonio Bacallao como tocador de botija. Felipe Neri sigue en las maracas, igualmente Oscar Sotolongo inicia la plaza de bongosero, mientras que Ricardo Martínez en el tres y Gerardo Martínez en las claves y voz solista. De esta forma queda constituido el Sexteto Típico Oriental.
En el año 1919 hubo discrepancia en la agrupación y Ricardo Martínez, el gran creador de las dos agrupaciones musicales, decide abandonar el sexteto y en su lugar entra el habanero Carlos Godínez Facenda, tresero de fina intuición musical. Ya para el año 1920 pasa Guillermo Castillo para la dirección del sexteto, el cual de hecho toma el nombre de Sexteto Habanero.

En 1920 el Habanero sale a luchar contra una buena cantidad de sextetos que se batían por la subsistencia en plena urbe, una ciudad empobrecida, plagada de politiqueros y de burgueses racistas los cuales menospreciaban la música que ejecutaban los sextetos que era el son.

No obstante, el Sexteto Habanero estaba apoyado en cuatro figuras que en el camino resultaron muy importantes e hicieron que el mismo fuera una de las agrupaciones más populares en Cuba, sus nombres: Guillermo Castillo García Habana (188?—1949), Felipe Neri Cabrera Urrutia Habana (1876-1936), Gerardo Martínez Rivero Habana (1906-1958) y Carlos Godinez Facenda Habana (1886—1952).

El Sexteto Habanero se presentó en varias competencias de agrupaciones saliendo airoso de ellas, en primer lugar por presentarse uniformados con un repertorio estelar, con un ajuste casi perfecto en su ritmo y en segundo lugar por tener un carisma del que carecían sus contrarios.

Ya en el año 1925 aparece la disquera Víctor directamente de Nueva York para grabarles a los jóvenes del Sexteto Habanero que brincaban de alegría, pues sabían lo que eso representaba. Antes de realizar estas grabaciones realizan cambios en la agrupación, Agustín Gutiérrez entra como un nuevo bongosero, es así que pasa a tocar el contrabajo Gerardo Martínez que continúa de solista e inspirador, entonces ingresa en la agrupación el Caruso de Cuba, Abelardo Barroso voz, que de inmediato graba en La Habana, el 29 de octubre de 1925, la primeras obra del Habanero como Maldita timidez, original de Carlos Valdés.

Así comienza un largo período de grabaciones que comienza en 1925 hasta el año 1931, graban temas que quedaron inmortales en la memoria del pueblo cubano y otros países del área lo mismo en La Habana que en Nueva York.

Los cuatros puntales de la agrupación: Castillo, Godines, Martínez y Neri, contribuyeron con sus obras soneras al engrandecimiento del Sexteto Habanero, igualmente sus voces se unieron magistralmente como una idea creadora y novicia, ningún sexteto de la época cantaban como ellos, su ritmo era sereno y contundente, así fueron calando posiciones definitivamente famosas.

Aportes en sones de los cuatro grande del sexteto habanero para su repertorio y discografía
Guillermo Castillo:
Cabo de guardia siento un tiro; Caballero silencio; Quisiera ser mi estrella; Tres lindas cubanas; Galán galán; Sexteto Habanero; Errante por el mundo; A Portugal muchachos; Pa, cantón; Eres mi lira armoniosa; Amparo; De la boca al corazón; Las penas mías; La malla de un traicionero; Mi tres, mi clave y mi bongo.

Felipe Neri Cabrera:
Son las dos china; Como está Miguel;, Pájaro lindo; India Inglesa; Africana; Criolla carabalí; Mi guitarra; Estela; Nieve de mi vida; Ofelia mía; Las maracas de Neri; Guantánamo; Vi una vez; Que hay que hay; Déjate de bobería;, Sacudiendo mis maracas; El sonero; No trago.

Gerardo Martínez:
Carmela mía; Diana; Recuerdo del pasado; El florero; Elena la cumbanchera; Romántica mujer; Alicia; Rosa que linda eres; El bongo del habanero; Coralia; No me desprecie nena; Recuerdos imperecederos; Dora; Bertha; Gloria a mis claves; Junto al río; Chelín.

Carlos Godínez:
Mujeres que gozan; Trigueña; Que dirán; Alza los pié congo; Tribilín cantores; Cruel desengaño; Romerillo (yerbero bueno); Debajo de la mata; Preludio de Godinez; La diosa; No hay quien pase.
Sabemos que la relación de obras grabadas de estos cuatro compositores no está completa, pero hemos tenido el cuidado de acercarnos lo más posible a ella independientemente que el Sexteto grabó algo más de cien temas, inclusive de otros autores.

También por su nómina rotaron varios soneros bien conocidos y calificados por el pueblo cubano de la época, así podemos mencionar a: José Cheo Jiménez, Miguelito García, Rafael Hernández y Abelardo Barroso, entre otros. Una adquisición más del habanero fue ingresar en el año 1927 al trompetista Enrique Hernández, tomando con ello el nombre de septeto y no sexteto. Un corto período se mantuvo Hernández en la agrupación siendo prontamente sustituido por el joven Félix Chapottín Lage.

En el año 1929 el Septeto Habanero fue contratado por los estudios de la empresa de film Artistas Unidos original de Norteamérica, para participar en la película El puerto del infierno, donde sus artistas principales lo fueron, Lupe Vélez y John Johland y fue filmada en Tampa.

Este Septeto Habanero mantuvo su vigencia exuberante hasta el año 1931, pero se mantuvo activo muchos años más, y es justo reconocer que fue la primera agrupación cubana organizada que se uniformó, montó su repertorio y grabó, para dar a conocer al mundo que el son no moriría nunca.

El Septeto Habanero lleva varias décadas de reorganizado y está cumpliendo sus 90 años de fundado. Esperamos que se hagan eco de tan importante acontecimiento por el bien de la cultura autóctona musical cubana.


Bibliografía:
Aguilar Blanco, Jesús. Ochenta años del son y Soneros en el Caribe. Fondo Editorial Tropykos, Caracas 1992

Agradecimientos:
Lic. Roberto Payera García.
Lic. Belinda de la Caridad Suárez Pesi

sábado, 14 de agosto de 2010

Biografía Personal de Senén Suárez

Transcripción y edición de Eliana Dávila

Abdón Senén Suárez Hernández, nombre que según él su familia lo sacó de los viejos almanaques que venían de España, nació el 30 de julio de 1922 en Manguito, Matanzas, pequeño pueblito con centrales azucareros a su alrededor, como el Central Araujo, el Porfuerza y el Mercedes, entre otros. Hijo de Hilario y Lorenza, familia muy humilde y extremadamente pobre, vivían en una casa con piso de tierra donde la luz eléctrica no existía.

Su padre, un gran hombre, carpintero del Central Araujo, fue barbero, además de realizar otros oficios en las décadas del 20 al 30 para poder sostener a su familia. Muchas veces hacían una sola comida al día.

Senén tenía dos hermanas: Fredy y Elsa. Todos estudiaron, a pesar de los tiempos difíciles del gobierno de Gerardo Machado.

Su madre siempre se las agenciaba para que fueran limpios a la escuela, y cuando llegaba el invierno casi no tenían con qué abrigarse. Recuerda el día que tuvo que abandonar la escuela porque temblaba mucho de frío.

Hilario, su padre, fue un hombre muy alegre y divertido a pesar de la pobreza; le gustaba mucho cantar y aunque no fue un gran poeta repentista, siempre estaba improvisando versos.

El lugar exacto donde nació este gran músico fue en la calle Colón, pueblo de Manguito, de cuatro o cinco cuadras solamente, término municipal de Calimete. Al lado de su casa ensayaba todos los días el conjunto Aurora. Era la época del Septeto Habanero.

Aquellos ensayos influyeron mucho en Senén, y como no tenía otra cosa que hacer, no se perdía ninguno, de tal manera fue aprendiendo todo el repertorio. Ensayaban día a día y tocaban de tres a cuatro veces al año, porque así era en aquellos tiempos.

Recuerda el nombre de todos sus integrantes. Uno de ellos, Sabino Peñalver, se hizo muy amigo de él, y al ver su gran interés por la música, le enseñó a ponerle las cuerdas a un tres pequeñito, que un pariente le vendió por unos centavos. Lo ayudó a encordarlo, afinarlo, y también a tocar bastantes acordes.

Así fue como se fue inclinando por la música. Llegó el momento que aprendió tanto, que en ocasiones lo llevaban a los bailes como segundo trecero y le daban dos o tres pesetas.

Sabino Peñalver, su maestro, tiempo después se hizo famoso en La Habana como el contrabajista de Chapotìn, era el que marcaba el tiempo. Tocó tan bien el contrabajo que fue reconocido por Urfé debido a una excelente interpretación que realizó, pues Sabino se sabía de memoria todos los arreglos difíciles de Lilí Martínez.

Cuenta Senén que en cierta ocasión vinieron unos guajiritos a contratarlo para un baile --él tendría unos diez o doce años--, y cuando preguntó cuántos músicos iban, la respuesta fue que era él solo, el resto ellos lo ponían, refiriéndose al bongó, marímbula, maracas y claves. Habló con su mamá y le respondió que solo no podía ir, por lo que recurrió a un tío que estaba en baja económicamente, quien aceptó en acompañarlo.

Como a las dos de la tarde de un sábado, fueron a buscarlo a la casa. Empezaron a caminar por dentro de la montaña y como a las 10:00 ó 10: 30 toda la gente que estaba en el baile comenzó a gritar «llegó la orquesta», y estaba él solo. Asombrado, preguntó cuál era la orquesta, y le respondieron que era él. Estuvo en apuros porque se trataba de una «tanda», y en el receso se quedó dormido en las piernas de su tío a causa del cansancio. Cuando los bailadores comenzaban a gritar música, música, su tío le decía, ve, lávate la cara para que hagas la otra.

Al final de los años 20 Hilario, el padre de Senén, comenzó a administrar en el tiempo muerto una finca de un primo que estaba enfermo, ubicada entre Jagüey Grande y Manguito, zona que le llamaban La Montaña.

Senén visitaba esta finca los fines de semana porque le gustaba mucho el campo. Sus vacaciones las pasaba completas junto a otros primos que vivían allí. Se trataba de una familia grande. Allí había un sextetico y también un fonógrafo con algunos discos del Septeto Habanero. Pasaban las noches tocando con aquel sexteto y Senén les enseñaba algunas cosas nuevas, pues él estaba al día de lo último que había en la música.

Pasaron los años, y más o menos en 1932, cuando tenía diez años, comenzó a tocar el tres con la orquesta Los Hermanos Valladares. Ellos manejaban todos los instrumentos bastante bien: eran músicos de papel, menos Senén, que se aprendía los danzones con mucha facilidad y hacía la parte que tenía que hacer, con su tres supliendo al piano.

Está orquesta llegó a tener mucho renombre, y cuando tenían una actividad importante llamaban al joven pianista Dámaso Pérez Prado para que tocara el piano, parte que sustituía Senén con el tres. En aquel momento no tenía amistad con Pérez Prado hasta que tiempo después se encontraron en La Habana.

Por los años 30 Senén comenzó a tocar la guitarra y el tres: una guitarra que le prestaban, con las cuerdas a la derecha. Formó un trío y se presentó en la Corte Suprema del Arte en La Habana en 1939 y se llevaron el premio. No pudieron sostenerse como trío porque lo que pagaban era muy poco. Veinte pesos para cada uno; nadie vivía con eso en la capital, por lo que toda la familia tuvo que regresar al campo, menos sus hermanas, que se quedaron trabajando, una haciendo propaganda de la Cerveza Cristal y otra estudiando mecanografía.

A su regreso al campo, fue para el central donde trabajaba su papá, y con la ayuda de un primo se hizo mecánico dental. Comenzó a laborar en su clínica, pero nunca dejó de tocar con el trío en algunas actividades.

Su papá hizo un conjuntico de muchachos. Dada su habilidad como carpintero, confeccionó unos bongoes. Así se hizo, siendo un niño, de un sextetito, y pasado el tiempo, en 1940, viajó nuevamente a La Habana para no irse más.

Los años 40, dice el maestro, fueron muy brillantes para la música cubana y muy difíciles para muchos, entre ellos él, que buscaba nuevos horizontes. En ese tiempo surgieron los conjuntos de Arsenio Rodríguez y el conocido Casino, y también la aparición de un cantante diminuto, bajito, delgadito, con mucha chispa, llamado Orlando Guerra, Cascarita. Fue la sensación de esa época.

Cascarita vino de Camagüey, y empezó a cantar con la Orquesta Casino de la playa en un programa estelar de la CMQ que fue muy famoso. Grabó con la RCA Víctor. Tenía un número de su autoría: Mi Bumbané, que gustó mucho. También incursionó en el cine.

Senén no dejó nunca de componer, siempre estaba trabajando y a la vez actuando. Así llegaron los años 40. Dormía en un carro viejo que siempre estaba en el garaje de un pariente que trabajaba como cuidador. Con mucha fe y con la guitarra en la mano se fue introduciendo poco a poco en ese controvertido mundo de la música.

Conoció por coincidencia en el barrio de Atarés al barbero Luisito Pla, quien un día, mientras lo pelaba, le comentó que le hacía falta un trecero, a lo que Senén le respondió automáticamente que él era trecero. Luisito le propuso hacerle unas pruebas y le dio una dirección para que se presentara a las mismas.

Estaba preparado para este tipo de trabajo y se mantuvo con Luisito Pla tres años. Hicieron una excursión por todo el país con Aidita Artiga y gustaron mucho; al final resultaron ser parientes.

Al regreso decidió separarse de Luisito por contradicciones que tenían ambos y se unió a Tony Tejera y Gerardo Pedroso, en un nuevo trío llamado Caunabó, y por los años 1943 ó 1944 acompañaron a Rosario Durcal, una cantante de la compañía Cabalgata. Con ella trabajaron en la RHC Cadena Azul. En esa misma época formó el Conjunto Colonial junto a Nelo Sosa y Carlos Faxas.

Estando ahí les contrata el puertorriqueño Celso Vega, trompeta y Amado Trinidad le dice de formar un quinteto, nombrándolo el “Quinteto de Celso Vega” con Senén, guitarra prima; Tony, guitarra acompañante, Vallejo, Roberto Valdés, contrabajo y Celso Vega. Ya no contaban con Pedroso. Así se fueron encausando poco a poco.

Celso se fue para Nueva York, y Ñico Saquito, que ya conocía del trabajo, no quiso disolver el quinteto y comenzó a grabar con la RCA Víctor, con el nombre Los Guaracheros de Oriente, grabaciones que Senén no pudo escuchar, pues sólo le decían quedó bien y punto, porque los estudios se alquilaban por tiempo. Las vino a oír en el 2000.

Fueron tiempos muy difíciles, te acostabas perteneciendo a una agrupación y amanecías con otra, pero igualmente fue importante, porque surgieron autores y magníficas obras aprovechadas por la radio. La RHC competía con la CMQ.

Después de toda esta odisea de los 40 llega el año 1948 y Ernesto Grenet, que tenía un conjunto en Tropicana, busca a Senén para que trabaje con él. Fue una de las mejores plazas del momento. Como ya había pasado muchas dificultades y no veía asomo de mejoras se une a Grenet. Se reencuentra con Vallejo y conoce a Estanislao Sureda Hernández, Laíto. Aquí empieza a cambiar la vida de este gran músico, aquí comenzó a aprender lo que era un conjunto.

Tropicana fue una prueba muy importante para él. Conoció a grandes valores internacionales, y Grenet fue un magnífico director. Le enseñó muchísimo, era muy exigente y a la vez muy buen director. Si uno se enfermaba y él comprobaba que en realidad era cierto, le pagaba el día aunque no lo trabajara.

Estas cosas las fue aprendiendo Senén de Grenet, con el que trabajó de 1948 a 1950; juntos grabaron infinidades de números cantando Vallejo los boleros, Laíto las guarachas y Senén haciendo la voz de segunda.
Viajaron a Venezuela, y al regreso, como ya no estaban en Tropicana, Grenet le comenta que no va a seguir en la música, que era propietario de una tintorería a la que se iba a dedicar, y le deja el conjunto.

Comenzaron a ensayar: Panchito Bejerano en el bongó, Raúl Fundora (nuevo en el conjunto), Laíto Sureda, voz, Juanito Blachova, piano, Raimat, bajo, Alfonso Fleitas, Oscar Martínez y Joseíto Betancourt, la trompeta, y Palau en la tumbadora. Se aumenta el conjunto de nueve miembros a diez.

Estando con Grenet, Laíto y Vallejo acompañaron a Rita Montaner haciéndole coros. Rita les enseñaba en su casa cómo quería los mismos. También compartieron escenario con figuras como Arsenio, Paulina, Vallejo y Libertad Lamarque.

Senén junto a Grenet aprendió el arte de dirigir; es difícil acoplar todos los sentimientos de los músicos, que pueden ser volubles. Aprendió también lo que es la disciplina y el respeto al público. Grenet se destacó como un gran músico, y aunque como compositor no fue muy prolífero, sí algunos de sus números, como su gran creación Drume negrita.

El grupo debuta el 14 de diciembre de 1950 en el Río Club, un cabaret que estaba en las márgenes del río Almendares. Su director artístico era Eddy Léster. A los dos meses de estar trabajando allí se da cuenta de que no le daban mucha publicidad al cabaret. La dirección de Tropicana visitó el lugar y vio al antiguo Conjunto de Grenet, que gustaba mucho en Tropicana, y que ahora llevaba el nombre de Conjunto de Senén Suárez, y le propuso regresar.

Como Senén ya comprendía que Río Club iba hacia el fracaso, porque no se le hizo propaganda alguna, acepta, y a los dos meses aproximadamente debutan en Tropicana. Tuvo un gran éxito porque el grupo había ensayado con rigor.

Fleitas en la trompeta era maravilloso, estaba muy bien inspirado, y Blachova en el piano era lo máximo.

En el 1952 se acercó Jesús Goris, Puchito, a Senén y le preguntó si quería grabar. Ya lo había hecho con Grenet, pero no con esta nueva agrupación que llevaba su nombre. Aceptó la propuesta pero el único inconveniente era que no había dinero: entraron en negociación. Al final todos los músicos decidieron grabar pagándole al conjunto dos centavos por cada disco que se vendiera.

En la calle Estévez No. 4, en una estación vieja que se llamaba CMCJ, el conjunto grabó sus dos primeros números: Guaguancó callejero, que lo cantaban Laíto, Senén y Fundora, y por la otra cara del disco el bolero Yo te perdono, interpretado por Senén y Laíto.

Este número gustó tanto, que en cierta ocasión Arsenio Rodríguez lo interceptó en Radio Progreso y le preguntó si él era blanco o negro, porque había oído en Nueva York la grabación del Guaguancó callejero y había quedado muy bueno, señal que ya estaba caminando.

Al final el pago de Goris no fue de centavos, sino de $200 pesos, y se quedó con el resto para no estar sacando cuentas: fue su propuesta. Senén y sus músicos no pusieron objeción y siguieron grabando con él.

El conjunto tuvo mucho éxito en Tropicana: se tocaba de todo. Comenzaron a hacer televisión y radio. Trabajaron en Radio Salas, cuyo tema fue de ellos, y también en la RHC Cadena Azul.

Senén pagaba los arreglos a las editoras que se dedicaban a este trabajo, a cinco, cuatro, tres y hasta dos pesos, y el repertorio siempre estaba al día. En Tropicana le mandaron a poner cuatro violines y una flauta: llegaron a ser quince músicos. En una ocasión Rafael Ortega, esposo de Paulina Álvarez, notó que había problemas en los violines, y cuando Senén fue a dar una idea, pues tenía mucha facilidad para montar voces, Ortega le requirió diciéndole que no opinara, pues él no sabía música, pero como Senén era el director, le dijo que sí, que estaba en lo cierto, pero le recordó que él era el director y que si lo deseaba recogía el violín y se marchaba. Al final el conflicto se resolvió.

Esta situación no lo dejó dormir. A partir de ese momento comenzó a estudiar solfeo de siete a ocho horas diarias; se convirtió en una obsesión. Después estudió armonía. Sus maestros fueron Francisco Bocalandro, Cuesta y Marín. Se esforzó todo lo que pudo, y al cabo de seis o siete meses de estar estudiando música todos los arreglos que se tocaban en la orquesta eran de Senén. Ya tenía unos treinta años y estaba casado.

En 1953 estos estudios le vinieron muy bien porque hubo un auge del cha cha cha y la dirección de Tropicana le exigió interpretarlo con su conjunto de son, tarea algo complicada para un músico empírico como él, pero como la música la llevaba bien adentro, venció el reto.

En ese período la orquesta realizó muchos trabajos, y grabaron para la Víctor y para varias compañías de discos. En el mismo año 1953 Laíto se fue para la Sonora y entró a la orquesta Planas, Miguel Hernández y Tony Smith. Paulina Álvarez estuvo con Senén como dos años.




En 1958 la situación económica y social se agravaba y la orquesta Riverside, agrupación suplente de Tropicana de las Orquesta de Armando Romeu y de la del propio Senén, estaba amenazando disolverse y le ofrecieron a Senén que pasara a suplir por este motivo. Decidió hablar con sus músicos, quienes no estuvieron de acuerdo con la propuesta, pues llevaban muchos años fijos para pasar a esa otra categoría. Escogieron una decisión valiente y no aceptaron, por tal motivo el conjunto quedó en la calle y sin trabajo

A los cuatro o cinco meses no había baile, no había nada, cada cual tomó su rumbo, y ante esta situación Senén decidió formar un cuarteto con Edelia Ferrer, Paquito Echevarría, Franka, el flaco Nelson y él con la guitarra eléctrica. Se fueron para Sans Souci a tocar en el bar.

Los trabajos no eran muy estables, duraban a lo sumo de uno a dos meses. Después pasaron al Hotel Deauville y Hotel St. Johns, entre otros. Estando en el St. Johns, triunfa la Revolución y comienzan en el Club La Red con Laíto de cantante.

Estando en La Red entró Portillo Scull, año 1959 a 1960. Entre Portillo y Laíto se tocaba la tumbadora, pues no había plaza, eran sólo cuatro. Portillo cantaba boleros; tenía una voz fresca, muy grave y la dominaba muy bien.

En La Red estuvieron trabajando un tiempo y después pasaron al Salón Rojo del Hotel Capri. Estando ahí se ausentaron para grabar un longplay con Portillo. Se aumenta el combo con Varona, Armandito Armenteros, el Indio, un saxofonista que no recuerda su nombre, el flaco Felipe en la batería y Mendoza en el piano. Las grabaciones quedaron excelentes. Una vez que terminaron de grabar, retornaron al Hotel Capri, pero sólo les aceptaban cuatro músicos, por lo que volvieron a ese formato.

El Salón Rojo era muy grande y el combo se veía pequeño, por lo que Senén se acerca a la dirección para ampliar la plantilla. Lo primero fue un tumbador para liberar a Portillo, y un pailero, que además tocaba la batería, y con esto cuenta Senén. Ya el combo estaba redondeado.

Hubo un hecho que marcó toda su vida artística y la de Portillo en el Salón Rojo: la cantidad de público que asistía a cada presentación para escuchar a Portillo cantar y a Senén hacer sus solos de guitarra. Portillo gustaba mucho, pero como no podía seguir cantando tres tandas de cuarenta y cinco minutos, Senén decide hacer solos de guitarra que posteriormente dieron lugar al surgimiento de los instrumentales en el grupo, como Un mundo para amar, La muchacha de la valija, Ser, entre otros.

Recuerda que diez o quince minutos antes de entrar al Salón, el público aplaudía según iban entrando; parecía un teatro.

En cierta ocasión le comentó a Portillo que estaba preocupado, pues el público cuando ellos estaban tocando no bailaba. En esos momentos alternaban con Pedro Justiz, César Sánchez, Carlos Farsa, Tico Álvarez, que llenaban la pista. Senén le propone a Portillo que cuando él estuviera con un instrumental preguntara a los asistentes por qué no se bailaba, para cambiar el repertorio, y la respuesta fue que cuando tocaba el combo simplemente estaban deleitándose con la música que escuchaban. Esto duró aproximadamente hasta 1966.

Laíto entra al grupo y le comenta a Senén que los bailables en la calle se estaban pagando bien y decidieron dejar el cabaret. Portillo tuvo un accidente en un brazo y no quiso seguir porque había que viajar por todo el país. Entró por él Reinaldo Vázquez.

En 1967 le hablan a Senén para participar en la EXPO 67 y realizar en barco el viaje Habana–Montreal, y así lo hicieron. Se prepararon y a mediados de año partieron hacia Montreal. En Montreal tocaron poco, debido al mal tiempo. Se incorporaron tarde, además les dijeron que debían pagar la entrada porque tenían pasaporte de turismo.

Ya en la Expo les orientaron que sacaran los instrumentos para un portal que había en la Feria y comenzaran a tocar ahí. Hubo muchos periodistas interesados en hacer preguntas a aquel grupo cubano que interpretaba La Guantanamera, cantada por Laíto con toda su alma.

Cuando terminaron llegaron dos policías y les dijeron que no podían seguir tocando. Recuerda que les decían no hablamos inglés, no entendemos, y ellos seguían tocando, porque había muchas personas disfrutando la presentación.

Finalmente guardaron sus instrumentos, les pagaron y se fueron para el local donde estaban alquilados. Se acostaron con las maletas listas para el regreso. A las dos de la madrugada llamaron a Senén para comunicarle que no se podían ir porque habían tenido mucha aceptación. A los músicos la idea no les fue nada agradable, pero aceptaron y estuvieron tres meses, hasta que llegó el relevo: Ramón Veloz y su grupo.


Llegaron a Cuba con algo que no conocían, la fama, esa que según Senén es como una mata de rosas: finas, lindas y con espinas, algo fugaz, que llega y que posiblemente no se alcance nunca, pero que cuando se alcanza no se tiene toda la vida, sólo por un tiempo. Como dice un dicho popular: «un rato para cada amor». Se es un tiempo famoso y después te quedas como una persona o grupo recordado, a veces menos conocido, y hasta olvidado, esa es la fama.

En 1969 el combo se desintegró, cada quien escogió diferente destino. Senén volvió a formar otra agrupación con distintos músicos. Muchas de sus obras fueron grabadas en Cuba y fuera de ella: Venezuela, Colombia, Nueva York, México.

Entre las agrupaciones y cantantes que lo han grabado están La Sonora Matancera, Celia Cruz, Nelson Pinedo, Carlos Argentino, Celio González y Bienvenido Granda.

Hay dos obras preferidas para el maestro: Eres sensacional, dedicada a su esposa, y Una equivocación, que escribió en los años 40. Pudo haber dedicado su vida a ser compositor porque tenía vocación para seguir esa línea. Nunca lo fue por encargo, todas sus composiciones tienen un motivo.

Fue el primero en grabar Adelí, Adelá de René H. Marrero, interpretó con Portillo Scull Canta lo sentimental y contribuyó a popularizar con los Guaracheros de Oriente Alborada, número de Celia Romero, cantado por el inmenso Orlando Vallejo.

Del resto de su música hay muchas conocidas y populares, como La esquina del movimiento, interpretada por Nelson Pinedo; Vayan vayende, Sandunguéate, Reina rumba, La sopa en botella, por Celia Cruz, y Soy campesino, por Benny Moré.

Esta última obra primero la llevó Senén a Roberto Faz, y la montó, pero al parecer no gustó mucho; más tarde se la entrega a Beny Moré, a quien un día se la cantó con su guitarra. En esa ocasión le preguntó al Benny por qué había cantado Lajas tan alto, y su respuesta fue que de esa forma siempre lo iban a recordar.

Varios días después, pasando por el Mercado Único, oye en una vitrola el final del número Soy campesino cantado por el Benny. Se acercó y volvió a echar una moneda y, en efecto, era la pieza Soy campesino. Se quedó admirado, pues sólo se la cantó una vez. Así comenzó la amistad con este gran cantante que el pueblo llamó «El Bárbaro del Ritmo».

La canción El león también fue un número muy popular, de gran aceptación.

Senén tuvo la dicha de conocer a grandes figuras: Arsenio, Celia Cruz, Nelo Sosa, Laíto, Cheo Marqueti, Joseíto Fernández, Carlos Embale, Cheo Junco, Tito Gómez, Roberto Faz, cantante muy popular este último, el cual dio curso e impulsó el feeling en la música popular bailable. Ejemplo: Quiéreme y verás, de José A. Méndez.

En 1970 graba con el nuevo grupo y en 1978 viaja a Angola, la antigua URSS, Nicaragua, Granada y Guinea. Casi siempre los viajes se hicieron en espera de un nuevo año, con la presencia del personal cubano que estaba laborando en estos países.


El período entre 1980 y 1982 fue difícil para la agrupación; ya contaban con dos trombones, que no eran ni pequeños ni grandes, pero con una calidad indiscutible. Trabajaban para el turismo en las Playas del Este de Cuba.

Después salieron a dar actividades en la calle, en lugares que nadie conocía ni siquiera por sus nombres, porque ya las mejores plazas las tenían las agrupaciones que estaban en el hit, y Senén y su grupo andaban de aquí para allá dando tumbos.

Recuerda las polémicas en los tiempos que tenía el combo y hacía los solos de guitarra. Las discusiones eran al rojo vivo, muchas veces entre estudiantes y profesores de música que decían que él no era académico, que no tenía estilo, que no había estudiado la guitarra correctamente, y estaban en lo cierto. Pero la verdad más grande y la más importante era que al pueblo y la gente que lo escuchaba, le gustaba lo que él interpretaba y en la forma que lo hacía, sobre todo sus instrumentales.

Grabó discos en el ICRT con sonido mono, sistema antiguo de grabación, picando el disco. No tuvo la suerte de tener buena reproducción de lo que se hacía, ni tenía una guitarra del otro mundo.

En 1985-1986 la Aragón le pide al flautista de su agrupación, René Lorente, porque conocía todo el repertorio de esta orquesta; no tuvo objeción, y entonces agregó al combo dos trombones. Pero como ya se sentía los años, se retira en 1988 y empieza a buscar en qué invertir su tiempo

Laíto se jubila también después de treinta y cinco años de labor junto a él, pero pasado el tiempo le habla para continuar trabajando, pues tenía un negocio en Colombia, pero Senén no estuvo interesado. Después estuvieron distanciados por largo tiempo.

Cierto día le mandó a pedir unos números para grabar. Senén le hizo los arreglos y se los entregó, lo que provocó que reanudaran la prolongada relación de amistad.

Desde que se jubiló no ha tocado más la guitarra; le gustaba mucho la eléctrica, aunque aprendió con guitarra española. Al salir de Tropicana estuvo como seis meses aprendiendo a sacarle sonidos a la eléctrica.

Decidió dedicarse a escribir. Se empeñó en buscar datos y fotos por largo tiempo y escribió el libro La raíces del son, para el cual recopiló ciento cinco grabaciones originales. Se dificultaba su edición, hasta que un día un señor, Jordy Pujoll, de la compañía Tumbao Clasic Records, le propuso realizar el trabajo mejorando la discografía; la amplió y la situó en tiempo, y finalmente logró ver el trabajo de casi siete años realizado.

Ya retirado, Ry Cooder, el hombre que revitalizó la música cubana de nuevo y formó el Buenavista Social Club, habló con él para que volviera a tocar su guitarra y hacer un CD. Se entrevistaron en la Egrem. Lo describe como una persona muy sencilla, de buen carácter; no hablaba español, pero tenía su traductora. En esa entrevístale maestro le explica que se sentía muy honrado con su ofrecimiento, pero que ya llevaba muchos años sin tocar la guitarra y no se encontraba en condiciones para prepararse en un mes y medio, como era la propuesta.

Senén siempre ha sabido dónde está la verdad en la música, don que le dio la naturaleza. Muchas veces cuando escucha a algunas agrupaciones, piensa: la idea es buena, suenan bien, pero no están en la verdad, están contra algo imposible, la música cubana.

Decide, con la calma de lo ya vivido, comenzar a escribir todas las experiencias transcurridas durante su vida musical, de las cuales hoy ya podemos leer casi 200 artículos publicados en el sitio de la cultura cubana Cubarte.

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